Las disfonías (a menudo llamadas afonías) son alteraciones de la voz de causas diversas. A veces son procesos inflamatorios agudos que se tratan con fármacos; otras se deben a cambios en la superficie de las cuerdas vocales: por mal uso de la voz, por quistes (mucosos del borde libre, dermoides o intracordales), por alteraciones de la microcirculación de la cuerda (pólipos, edemas de Reinke, edemas fusiformes) o por la presencia de tumores. En esos casos, además de la posible reeducación de la voz, puede ser necesario extirpar la lesión, que siempre se analiza con independencia de la sospecha de malignidad.

La calidad de la voz depende de la ondulación de la mucosa sobre el ligamento vocal, por lo que las operaciones sobre la cuerda se practican con delicadeza, con microscopio quirúrgico y, cuando conviene, con láser. Es una cirugía poco agresiva, por la boca y sin incisión externa, que requiere anestesia general para manipular la cuerda con comodidad. No es dolorosa, aunque puede haber molestias leves de garganta en el postoperatorio.

Más información

Antes y después de la intervención.

  • La intervención

    Ingreso a la mañana, en ayunas desde la medianoche, con estudio preoperatorio. El alta suele ser la misma tarde o a la mañana siguiente y se pueden tomar alimentos con normalidad. Conviene avisar al anestesista de piezas dentales en mal estado o prótesis, por el uso de tubos para la visión microscópica de las cuerdas.

  • Recuperación y reeducación

    Se recomienda silencio absoluto durante una semana. Según la lesión, tras una endoscopia de control podrá usarse la voz con normalidad, a veces con reposo profesional de duración variable. Suele ser aconsejable la reeducación con logopedia, para corregir la causa de la lesión o tonificar la laringe tras la cirugía.

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